¿Qué pasa en Suecia? A uno aún le sorprende que un país que apenas si supera los 10 millones de habitantes y que se representa casi siempre con mantos nevados y gente abrigada tenga tanta pasión por las novelas policiales. Pero la oleada de escritores que se han volcado al género negro lo pone por encima, actualmente, de históricos cultores, como Gran Bretaña, por ejemplo.
Evidentemente la mano del genial Henning Mankell sembró una semilla que en muy poco tiempo comenzó a dar frutos deliciosos de los cuales, hasta aquí, el malogrado Stieg Larsson con su trilogía de Millenium es el máximo exponente. Pero detrás de ellos vienen Asa Larsson (que aprovechó bien su apellido aunque no tenga nada que ver con el creador de Lisbeth Salander), Camilla Läckberg, Leif GW Persson, Åke Edwardson, Aino Trosell, Håkan Nesser y Arne Dahl. Y la última aparición se llama Lars Kepler, autor de El Hipnotista.
La primera sorpresa se la lleva la solapa del libro. Kepler es sólo un seudónimo. La segunda sorpresa se da al bucear un poco: es el sinónimo del matrimonio conformado por Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho Ahndoril, que a pesar de haber publicado novelas por separado, decidieron ahora unificar ideas y agregarle condimento a la convivencia.
El Hipnotista son dos libros en uno. O, para ser más claro, los autores cuentan dos historias paralelas con eje en el médico Erik Maria Bark, un hombre considerado una eminencia en Suecia pero que en el pasado tuvo serios problemas por sus estudios sobre la hipnosis. Diez años después de ese incidente, Bark se ve obligado a utilizar nuevamente sus conocimientos para tratar de esclarecer la masacre de una familia, lo que lo arrastrará a un tremendo conflicto personal. Junto a él aparece el inspector Joona Linna, un finlandés que se radicó en Estocolmo y que tiene como frase favorita "te lo dije", para dar a entender que pocas veces se equivoca. No pueden dejar de reconocerse en él algunos aspectos del ya mítico Wallander de Mankell, sobre todo en su tozudez a la hora de seguir una pista.

Sin superhéroes
Enmarcado en el eterno frío sueco, los crímenes y los criminales se suceden con rapidez y allí puede observarse una cualidad de la mayoría de los escritores escandinavos: la fantástica descripción de lugares y detalles. Nada queda librado al azar y siempre sabemos dónde nos encontramos. Si hace falta comer, lo hacen, si hace falta dormir, también lo hacen y lo mismo pasa con el sexo y con la muerte. Cada uno encaja perfectamente. Aquí no hay superhéroes. Hay historias humanas, de sufrimiento y de superación.
El libro es ágil. A pesar de que tener más de 600 páginas se lee de un tirón. Tal vez el hecho de escribir "a cuatro manos" y de tener constantes flasbacks obliga al lector a tener que rebuscar de nuevo algún dato anterior, pero se subsana rápidamente. Mérito también de los traductores ya que no debe ser fácil llevar al castellano una obra que poco tiene que ver con la idiosincracia de estos lares.
Los folletines de prensa ya hablan de que Ahndoril y Coelho tienen planeado una serie (Mankell y Larsson otra vez presente), aunque no dieron más detalles. Sin dudas estaría centrada en el inspector Linna. Aunque tal vez Bark podría convertirse en una especie de doctor Watson.
Mientras la segunda parte llega, se puede aprovechar para adentrase aún más en la novela policial escandinava. Aunque siempre todo esté enmarcado en blancos paisajes, lleva la pasión "por el negro" marcado a sangre en cada página.
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